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Semana Mundial del Parto Respetado 2013

  • mayo 22, 2013 a las 15:21

Con motivo de la Semana Mundial del Parto Respetado se ha organizado un evento dónde se estrenará el documental “Néixer”, y dónde participarán diferentes figuras profesionales y asistenciales relacionados con todo el proceso del embarazo, parto y puerperio.

Este evento tendrá lugar en el Club Información, Avda. Doctor Rico 17, Alicante, España. 17:45h-20:00h.

Para más información haz click en la imagen

Semana Mundial del Parto Respetado 2013

 

¡No os lo perdáis!

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Y ahora… Las Visitas

  • noviembre 19, 2012 a las 11:34

En el último post comenté que hablaríamos del tema de “las visitas” más ampliamente como parte de los cuidados a la puérpera, tanto en el hospital como luego en su domicilio. Pues bien, aquí estamos hablando de esto, un tema que para muchas mujeres y sus parejas puede ser controvertido, delicado y difícil de encarar.

No me ha resultado nada fácil sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir sobre esto. No hay mucha bibliografía ni estudios que hayan abordado este tema, pero buscando y buscando, finalmente encontré material interesante. Poco, pero muy bienavenido.

Para que nos podamos entender, voy a dividir este post en dos partes:

  • En la primera parte hablaré sobre los documentos que he recogido. Intentaré plasmar los contenidos más relevantes y sus conclusiones. Son documentos que dejan patente que “las visitas” no es algo que “sufren” sólo las puérperas. También los profesionales sanitarios tienen que mediar y enfrentarse a esta situación.
  • La segunda, expondré mis propias conclusiones, va a ser el resultado de mi cosecha propia, de lo que veo, percibo y me expresan las propias mujeres recién paridas cuando empiezan a ser invadidas por una cantidad de gente que no cabe dentro de los límites de la lógica. 

Visitas

Las Visitas I

Vamos a comenzar con la primera parte. Voy a transcribir la conclusión de la guía clínica de un hospital de Zaragoza (1). Dice así:

 A pesar de que las visitas son un acto social comprendido y aceptado, las consultas y encuestas que recogen las opiniones de los enfermos coinciden en que la masificación repercute negativamente en el descanso y en la recuperación del/la paciente”

Hay un documento llamado “El exceso de visitas en las plantas maternales y su impacto en el personal sanitario” de Ana Urmeneta Marín que habla de “las visitas masificadas”. Al principio parecía que este documento no trataba el tema principal que nos ocupa hoy por tratarse del impacto que tiene en el personal sanitario, pero cuando seguí leyendo me dí cuenta de que estaba equivocada: para poder medir el impacto que tiene en los profesionales sanitarios, se tuvo que medir en qué aspectos les perjudicaba a la hora de trabajar con las puérperas y sus bebés, y uno de los puntos claves fue la dificultad que se presentaba a la hora de proporcionar los cuidados físicos y psicológicos tanto a la puérpera como a su hijo, apoyo emocional (fomento del vínculo madre-hijo), educación para la salud, promoción y apoyo a la lactancia materna, etc.

Así en este mismo estudio se expone:

Visitas y lactancia materna

En enero de 2004 se estableció una Comisión Asesora Técnica para la Promoción de la Lactancia Materna en Navarra; uno de los diez puntos establecidos para su fomento hace referencia a un entorno adecuado, confortable y sin ruido, para propiciar la relación entre madre y recién nacido. El apego entre madre e hijo/a o “imprinting”, como se menciona en inglés, fue detectado por psicólogos experimentales hace más de seis décadas, y ha cobrado importancia en las últimas dos décadas porque favorece los lazos afectivos y se relaciona con mayor duración y mejor calidad de la lactancia natural. Para que pueda darse, es conveniente favorecer el acercamiento entre madre y recién nacido/a y restringir las visitas de familiares y amigos, de forma que haya un progresivo ajuste y la madre se pueda recuperar del cansancio y de las molestias físicas posteriores al parto.

A este respecto, el 93,5% del personal trabajador opina que durante las visitas la lactancia es perjudicial porque rompe la intimidad necesaria para crear un entorno sereno, que aporte concentración, tranquilidad y seguridad en la madre, especialmente en las primípara (7).

Como vemos, ya no es tan sólo la puérpera la que se sufre y se da cuenta de lo que suponen “las visitas” en el postparto (inmediato y/o tardío) y lo que provoca en ella y su hijo-a, sino que es el propio personal sanitario el que reivindica esta “protección profesional” para el beneficio de este binomio (madre-hijo).

Esto no es más que el reflejo de la magnitud del problema que supone la masificación de las visitas en las plantas de maternidad hasta el punto de que las autoridades públicas tengan que intervenir y tomar medidas al respecto.

Siguiendo esta misma línea, el personal sanitario que atiende a la puérpera y su bebé describen a continuación la influencia de las visitas en la lactancia:

“(las madres)… se sienten cohibidas y no dan el pecho con la tranquilidad que ello precisa. Mientras, los niños corren por la planta, lloran, molestan, etc.” (7).

 “Creo necesaria que se limiten las visitas para la correcta atención a las pacientes y por la propia tranquilidad. Interfieren las visitas en la lactancia materna” (7).

 “No se puede dar de mamar con 30 personas en las habitaciones”(7).

 “El cansancio de las madres debido a las visitas, que principalmente están durante la tarde, no les deja atender correctamente a los bebés y debido a esto durante las noches están más agotadas y les cuesta poner al pecho por el agotamiento”(7).

 “(Interfieren…) en lograr el adecuado clima de tranquilidad que necesita la madre para la adaptación de su hijo, su descanso y recuperación. En la atención de la madre hacia el bebé con respecto a su cuidada higiene y la lactancia materna adecuada “a demanda” según la OMS, UNICEF y AEP (7).

 

También propone como ejemplo para tratar este problema, la política llevada a cabo por el (SESPA) Servicio de Salud del Principado de Asturias (5).

Otro documento reciente es la noticia que habla de la iniciativa del Hospital Punta de Europa de Algeciras sobre la restricción de visitas durante el parto para garantizar la intimidad, tranquilidad y el espacio de la mujer y su pareja en estos momentos tan especiales. Este hospital aboga también por una protección a la madre, pareja e hijo-a (tanto en el parto como en el postparto) y así favorecer la tranquilidad y el bienestar de las madres y sus hijos-as (8).

 

Bien, ya hemos hablado de las instituciones públicas y del personal sanitario y ahora toca pasar a la segunda parte de este post y ver este asunto desde la perspectiva de la propia puérpera.

¿Qué opinan las mujeres que se han encontrado en esa situación?, ¿Cómo viven las madres y sobretodo, las madres primerizas todo esto?

Visitas

Las visitas II

Como ya decíamos en los artículos anteriores, el puerperio es un periodo especialemente sensible para la madre por todos los cambios que supone a todos los niveles (anatómico, fisiológico, psicológico y emocional). El parto es una situación estresante en mayor o menor proporción, dejando a la madre totalmente exhausta. Experimentan una labilidad emocional que hace que esté más sensible y vulnerable ante los estímulos externos, por lo que necesita que la cuiden, mimen y escuchen sus necesidades, y por qué no decirlo, que se les proteja (a la madre y el bebé) de las visita si ella lo considera necesario. Para el recién nacido, el momento del parto también es un proceso que le causa estrés, tanto por el parto como por el cambio de “ambiente” que experimenta: pasa de un medio tranquilo, caliente, seguro, tenue y en el que todas sus necesidades están cubiertas, a un medio lleno de estímulos luminosos, con ruidos, frío y dónde ya no se satisfacen todas sus necesidades sin más. Ahora si quiere comer tendrá que llamar la atención de su madre (llorar), se sentirá incómodo cuando se orine y defeque en el pañal, sentirá un tacto “desconocido” sobre su piel (ropa), etc…

Por todo esto, hay que hacer que el binomio madre-hijo-a se sientan lo mejor posible tras el parto, proporcionarle un ambiente acogedor, tranquilo, con luz suave, sin muchos estímulos externos que puedan entorpecer el inicio del vínculo afectivo entre la madre y el bebé, la puesta al pecho precoz, el contacto piel con piel… Todo esto va a favorecer que la madre y su recién nacido estén más tranquilos y relajados e incluso que puedan descansar después del fatigoso trabajo que supone el nacimiento.

Aquí la pareja (o acompañante) tiene un rol especial: el de “escudo protector”. La pareja es la persona que va a tomar parte activa en los cuidados de la madre y su bebé, es el que va hacer de filtro de esos estímulos externos, que en este caso son las visitas, es decir, si la mujer no está cómoda dando el pecho con las 15 personas observándola, pues la pareja será quien tenga que “invitar” a los familiares y/o amigos a que abandonen la habitación para que esté tranquila y pueda hacer lo que tiene que hacer: alimentar a su hijo. La puérpera tras el parto no tiene que estar pendiente de las visitas, tiene que estar pendiente única y exclusivamente del bienestar de su hijo y del suyo propio, y como normalmente no está rebosante de energía en esos momentos, ¿quién tiene que defender las necesidades y cuidados de esa mujer y su hijo-a? SU PAREJA.

Esto no tiene por qué suponer un enfrentamiento con nadie. Es obvio que las visitas se hacen con la mejor intención, todos quieren ayudar, “expresar sus opiniones” de cómo se debe hacer esto o lo otro, de cómo fueron otros partos, de lo que hicieron otras madres o una misma, de que conocen a no se quién que le pasó tal, que no tienes leche, que le estás dando mal la teta, que llora porque tiene hambre y no se sacia, etc… También tienen que coger al niño-a, pasarlo de brazo en brazo, hacerle muchas fotos con el flash directo a los ojos, dejándolos medio ciegos, etc… Pero claro, lo que no saben las personas que se empeñan en visitar a la puérpera en los primeros días aunque no sea lo más idóneo, es que luego llega la noche, y cuando por fin toda la gente se ha ido, es cuando la madre se puede poner cómoda y descansar un poco, ¿y qué pasa? pues que el bebé, con tanto ruido, tanto ajetreo, tanto brazo y tanta foto está irritable a más no poder, no deja de llorar, no quiere teta, no quiere brazos, tampoco quiere que lo dejes en la cuna, no se calma con nada… y la madre medio desquiciada diciendo: ¡no sé qué hacerle ya!

La buena intención de las visitas se entiende, pero por favor, igual que las madres tienen una comprensión y paciencia infinita con las visitas, éstas deben ser igualmente comprensivas y pacientes con la decisión de la madre y respetar que no las quiera recibir todas de golpe, o que simplemente no quiera que la visiten hasta que se encuentre en condiciones de atender a quienes van a visitarla. ¿Por qué nos cuesta tanto entender esto?

Cuando hablo de la restricción de visitas no estoy sugeriendo que no vaya absolutamente nadie a ver a la madre, tanto al hospital como luego a su domicilio, eso es una decisión que compete única y exclusivamente a la madre y en la que sólo entra ella y su pareja. Sólo digo que en los cuidados puerperales de los que ya estuvimos hablando, las madres tienen que estar acompañadas por alguien de su confianza, ya sea su propia pareja, la hermana, amiga, prima o quien sea. Pero es importante que se elija bien a la persona que va a acompañarla en este periodo porque tiene que saber y entender qué papel va a jugar esos días que necesitará ayuda hasta que ella pueda valerse por sí misma.

Es importante que las futuras madres (y sus parejas o acompañantes) se planteen todas estas cuestiones antes de que llegue el tan esperado momento, porque tan importante es el papel del profesional sanitario para concienciar a la sociedad sobre el perjuicio que tiene sobre la madre y su bebé las visitas masificadas, como la propia mujer y su pareja. Si no se conciencia a la familia y amigos de que ese periodo es especial, sensible, con unas necesidades muy concretas de intimidad, descanso, tiempo para adaptarse al nuevo rol, etc… poco podemos hacer el resto. Esto es un tema que incumbe a ambas partes por igual, tanto a la institución sanitaria (profesionales, política del hospital, etc) como a las parejas que van a ser padres. Así que por favor, vamos a poner todos nuestro granito de arena para poder concienciar a nuestra sociedad de que las visitas deben ser realizadas cuando la madre se sienta preparada para ello.

Resumiendo:

Silencio por favor

Por mí y mi mamá

  1. Respetemos las decisiones y necesidades de la recién estrenada madre, su recién nacido y su pareja. Hay mucho tiempo para ir a visitarlos.

  2. Dejemos que se impregnen primero ellos, los padres con su hijo-a y el hijo-a con sus padres.

  3. Dejemos que se adapten al nuevo rol que tienen que asumir, que tienen que experimentar y adecuar a la nueva situación.

  4. Estemos sólo cuando nos requieran y para ayudar a que se sientan mejor, no para generar más angustia, conflictos y dudas.

  5. No hagamos juicios de valor porque nos pidan que por favor, “las visitas cuando me sienta preparada y con ganas de recibirlas”.

  6. Simplemente: RESPETEMOS A LA MADRE Y SU BEBÉ.

 


Fuentes:

  1. Hospital Clínico de Blesa, Zaragoza.

  2. Orden Foral 4/2004, de 28 de enero, de la Consejera de Salud, por la que se establece la Comisión Asesora Técnica para la Promoción de la Lactancia Materna en Navarra.

  3. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Pruebas científicas de los diez Pasos hacia una Feliz Lactancia Natural. Ginebra 1998.

  4. Pinto Laso, F., (2002) “Neurología Prenatal”, RIL, Edit.; Medi Graphia.

  5. Zariquiegui, P. El SESPA restringirá las visitas a los hospitales. Artículo escrito el 8 de junio de 2006.

  6. El exceso de visitas en las plantas maternales y su impacto en el personal sanitario. Ana Urmeneta Marín, Delegada de ELA. Responsable de Salud Laboral de Osasunbidea. Mayo del 2007

  7. “El Hospital Punta de Europa inicia una campaña para garantizar la intimidad y el descanso de las gestantes y sus bebés” Noticiero Hora Sur, 11 de Octubre de 2012.

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El Puerperio III: Los Cuidados Después del Parto

  • octubre 12, 2012 a las 17:43

Bueno, aquí está la tercera parte del tema PUERPERIO: los Cuidados Puerperales. Yo sigo con la mía, la mujer y el bebé son los verdaderos protagonistas de esta situación, por lo tanto tenemos que prestarle muchísima atención, cuidarles y mimarles como se merecen, así que ya sabéis,

¡a poner en práctica lo que se va a exponer a continuación!

 Cuidados Puerperales

 CONSEJOS GENERALES

  •  Higine personal diaria con ducha, ¡NUNCA CON UN BAÑO!
  • El descanso es indispensable cuando acabas de parir, por ello es primordial que todos los que te rodean te ayuden a descansar y reponer esas energías gastadas durante el nacimiento de tu bebé. Tras el estado de euforia que se experimenta al final del parto y cuando recibes a tu bebé en brazos se transforma en un estado de relajación que invita al descanso y el sueño, sobretodo las primeras horas postparto. No te resistas, tómate todo el tiempo que necesites (tanto en el hospital como en tu casa), descansa, duerme, relájate, date ese espacio de intimidad necesario para tí y tu bebé, ya ha pasado lo peor y lo más importante es que ya lo tienes en tus brazos y que tienes que cuidar de él. Ahora bien, lo lógico es pensar que si tienes que cuidar de esa personita, el siguiente paso para sentirte bien y con ánimos de hacerlo es CUIDARTE A TÍ MISMA Y DEJAR QUE LOS DEMÁS TE CUIDEN, por ello, rodéate de las personas que te vayan a facilitar las cosas y te hagan sentir bien, aprovecha las horas de sueño de tu bebé para descansar tú, olvídate de tener que estar “bien” o tener la “casa recogida” para las visitas, de tener que hacer la comida, limpiar, etc… LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE ES TU BIENESTAR Y EL DE TU BEBÉ, lo demás, puede esperar.
  • Si tienes cicatriz (tanto episiotomía, desgarro o cesárea) con puntos de sutura o agrafes (grapas), es importante mantenerla seca y limpia. La ducha diaria normal con agua y jabón es suficiente para el cuidado de la herida, teniendo en cuenta lo que hemos dicho antes: mantenerla seca y limpia. Cuando hablamos de la herida perineal, hay que procurar un cambio frecuente de compresa para evitar la humedad (mejor compresas de algodón, evitar las compresas que usamos normalmente para la menstruación); Si tras la micción o deposición se ensuciara la herida, lavar la zona con agua y sal y volver a secar bien. No es necesario el uso de antisépticos estilo Clorhexidina o Yodo.
  • Si tiene sutura perineal (por episiotomía o desgarro) no es necesario retirar los puntos porque se caen solos. Si es una cesárea tiene que ir a su centro de salud para la retirada de agrafes.

  • Es importante tener una dieta equilibrada, buena hidratación, especialmente si se está lactando. Los alimentos en los que hay que incidir son aquellos ricos en nutrientes como calcio, hierro, pescados azules, carne roja y la fibra para evitar el estreñimiento. Hay un mito sobre las madres que dan el pecho a sus bebé y es que “engordan mucho mientras éstas dan el pecho”, lo que incita a dietas estrictas que no benefician en nada a la madre ni al bebé. Pues deciros que este mito NO es cierto, ya que cuando se está lactando el organismo de la madre moviliza los depósitos de grasa para conseguir energía y así poder producir leche y amamantar a su bebé, por lo que se experimenta una pérdida de peso fisiológica y progresiva.

  • Reiniciar la actividad diaria de manera progresiva y gradual. El andar (considerando las limitaciones de cada una) puede servir de ayuda para evitar situaciones como es el estreñimiento, que da un poco de miedo después del parto, sobretodo si se tienen hemorroides o una espisiotomía o desgarro. También ayuda a la circulación sanguínea y evita trombosis y otras complicaciones propias del puerperio.

  • Evita el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, sobretodo si se está lactando.

  • El uso de faja postparto no tiene mucho fundamento, pero parece ser que hay mujeres que se sienten más seguras a la hora de la movilización (cesáreas) o simplemente se sienten mejor porque piensan que les ayudará a que el abdomen vuelva a su estado inicial. Como no hay ninguna contraindicación al respecto, tampoco es necesario prohibirlas.

  • Durante los primeros días postparto puedes sentirte agobiada, tener dificultad para desenvolverte con el recién nacido o experimentar ambivalencia y labilidad emocional, irritación, falta de sueño…. No te agobies, habla de tus problemas con franqueza y pide ayuda si la necesitas (a tu pareja, familia, matrona, etc). Te sentirás cada día más segura, sólo es cuestión de dar el tiempo necesario a la adaptación de la familia a los nuevos roles, sobretodo en las mamás primerizas (y los papás primerizos).
  • Como ya dijimos en la segunda parte de este tema, en el puerperio aparecen los llamados “entuertos”, que en las primíparas (mujeres que sólo han parido una vez) no suelen aparecer y si lo hacen es de forma suave, pero en las secundíparas (mujer que ha parido dos veces) o multíparas (mujeres que han parido más de dos veces) suelen ser más molesto y doloroso, sobretodo cuando se pone al bebé al pecho. Estos contracciones dolorosas llamadas entuertos suelen ir desapareciendo paulatinamente a partir del tercer día, pero a veces pueden requerir analgésicos.
  • Evita las relaciones sexuales si no te sientes preparada. Normalmente se da vía libre a las relaciones sexuales con penetración cuando desaparecen los loquios y haya cicatrizado tanto la episiotomía y/o desgarro como el útero. Ésto ocurre entre la segunda y cuarta semana tras el parto. Se aconseja siempre que se inicie las relaciones con preservativo para evitar posibles infecciones. Puede notar la vagina más reseca en los días posteriores al parto (por la caída de estrógenos), por lo que a veces resulta doloroso el reinicio de las relaciones sexuales y por ello recomendable un lubricante vaginal  que ayudaría a establecer la relación sexual sin dolor (siempre que sea éste el factor que lo produzca y sea prescrito por un médico especialista). Aquí hay un factor muy importante y que hay que RESPETAR SIEMPRE, y es que la mujer puede necesitar más tiempo para reiniciar las relaciones sexuales, bien por dolor, disminución de la líbido, astenia, falta de adaptación al nuevo rol de madre, etc… NO hay que presionar a la mujer que NO se siente preparada para reiniciar las relaciones sexuales. Hay que tener en cuenta que la sexualidad no se centran sólo en el coito o en la parte genital, ésta es muy amplia y hay infinidad de maneras para disfrutar de ella y que resultan igualmente placenteras para la pareja, por ejemplo las caricias, los besos, los juegos, imaginación, estimulación de puntos erógenos, etc…
  •  No olvides que aunque no tengas la regla y estés lactando, puedes quedarte igualmente embarazada. La lactancia materna NO es un método anticonceptivo. Si necesitaras algún método anticonceptivo, tanto si estás lactando como si no, acude a tu centro de salud para que te asesoren de cuál sería el mejor método para tu situación personal.

  • Evita que aparezca la ingurgitación mamaria o plétora. Suele darse 3-4 días después del parto y suele ser muy molesto para la madre. Para evitar que aparezca lo mejor es ponerte muchas veces a tu bebé al pecho para que vacíe la mama completamente. Otras complicaciones que también asusta a las mamás es la aparición de las llamadas “grietas” que se producen en una gran mayoría de casos por una mala técnica de lactancia y la mastitis, ambas situaciones muy dolorosas para la mujer y que suele predisponer al abandono de la lactancia materna por lo insufrible que puede llegar a resultar. La mastitis puede ser de carácter inflamatorio o infeccioso.

    Ante cualquier duda o molestia en las mamas, no dudes en ponerte en contacto con tu matrona para que te ayude a resolver la situación.

  • Te puedes tomar una analgésico en caso de que te sientas muy molesta, bien por la herida o bien si tienes ingurgitación mamaria, entuertos, etc. Hay analgésicos como el Paracetamol o Anti-inflamatorios No Esteroideos (AINEs) que se pueden tomar aunque se esté lactando. De todas formas, de este tema se te informará al alta del hospital, pero si no fuera así, pregunta a tu matrona qué puedes tomar.

    NO DEBES TOMAR NINGÚN FÁRMACO SIN CONSULTA PREVIA CON UN PROFESIONAL SANITARIO, SOBRETODO CUANDO ESTÁS LACTANDO A TU BEBÉ.

¡SIGNOS DE ALARMA!

¿Cuando tenemos que acudir a nuestro centro de salud de referencia? Tenemos que mantenernos alerta ante diversas situaciones como las que voy a nombrar a continuación:

  •  Si la Tª aumenta por encima de 38ºC
  • Si aparece inflamación en la zona de sutura (sea con puntos o con agrafes). Los signos de inflamación son enrojecimiento, hinchazón, calor en la zona afectada y dolor. También puede aparecer supuración de la herida (salida de secreción blanquecina más o menos espesa).

  • Dolor, enrojecimiento y endurecimiento de las mamas.

  • Dificultad o problemas respiratorios.

  • Disuria (dolor al orinar), escozor y ganas frecuente de orinar.

  • Sangrado vaginal en aumento, mantenido o que reaparece una vez que han desaparecido los loquios.

  • Hinchazón o dolor fuerte en una de las piernas o en las dos.

Una vez hablado de los cuidados puerperales, sólo nos queda nombrar temas puntuales que no dejan de ser importantes y que tenemos que tener en cuenta, por ello en la próxima entrada hablaremos sobre “las visitas” que se le hacen a la madre y el bebé justo después del parto (cuando madre e hijo necesitan más tranquilidad, intimidad, descanso, etc), ya que este tema es un poco peliagudo y difícil de encarar tanto para la mamá como para la pareja. Así que ya sabéis, ¡NO PERDEROS LA PRÓXIMA ENTRADA!

Fuentes:

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El Puerperio II: Cambios Funcionales y Anatómicos

  • octubre 3, 2012 a las 15:26

En el primer post sobre el puerperio hicimos una pequeña introducción sobre qué era, sus fases, etc… En este vamos a desglosar los principales cambios anatómicos y funcionales que se producen en la mujer tras el parto.

La mujer tras el parto está relajada, tranquila, no suele quejarse, pero lo más característico es el escalofrío, castañeo de los dientes, sensación intensa de frío que dura algunos minutos hasta media hora después dónde se puede aumentar la Tª hasta 38º C, siendo ésta una situación fisiológica.

Ahora vamos a ir viendo más detenidamente los fenómenos involutivos puerperales de los que hemos estado hablando hasta ahora.

Útero: es el órgano dónde mayormente se puede observar esta involución puerperal. Al final del embarazo puede llegar a medir hasta 35 cm, pero tras el parto y el alumbramiento comienza a retraerse poco a poco hasta alcanzar los 7 cm en las 6 semanas postparto. La reducción de su peso es directamente proporcional a su reducción de tamaño, pasando de 1500-1700 gr en el final del embarazo a pesar de 50-70 gr al final del puerperio. Esta involución uterina es progresiva, como se puede observar en la foto que se muestra a continuación.

 A las 12 horas postparto, el útero estará lateralizado hacia la derecha, a nivel del ombligo. A partir de las 24h, seguirá a nivel del ombligo pero se irá reduciendo su tamaño a un través de dedo al día, hasta que alrededor del décimo día, ya no se palpe porque ha vuelto a su sitio, la excavación pélvica, tras la sínfisis del pubis.

Si seguimos hablando del útero, también tenemos que nombrar el orificio cervical externo (OCE) que es diferente de una nulípara (que no ha parido nunca) y de una primípara o multípara (ya ha parido una o más veces). La diferencia se puede observar en el siguiente gráfico.

                          A. Cuello de multípara.                                     B. Cuello de nulípara.

A partir del 16º día del puerperio, la parte interna del útero ya está prácticamente restaurado, pero el lugar donde ha estado inserta la placenta tarda algo más en restablecerse, pero tras este periodo no deja ninguna cicatriz.

Si no se lacta al recién nacido, lo normal es que se reinicie la menstruación a partir de los 45 días tras el parto, pero hay que tener en cuenta que los primeros ciclos pueden ser anovulatorios, es decir, que no se haya producidos óvulos aunque se tenga la regla.

Vagina: tras el parto se vuelve laxa, con poco tono y fácilmente distensible. La mucosa vaginal está edematizada, el introito parece que ha dado de sí y está flácido, pero aún así vuelve a su estado inicial después de las tres semanas postparto. Hay que decir, que en las mujeres que no lactan a sus hijos todo vuelve a la normalidad en más o menos tres semanas como ya hemos dicho antes, pero esto no siempre es así en las madres lactantes con amenorrea (durante la lactancia la mujer no tiene la menstruación) ya que con la lactancia cae los niveles de estrógenos (la prolactina que es lo que produce la leche disminuye la secreción de estrógenos) y por esta misma razón se produce cierta atrofia en la mucosa vaginal, sequedad, etc. Es por ello que cuando una mujer lactante solicita un método de anticoncepción (recordemos que la lactancia NO es un método anticonceptivo fiable), no se pueden dar la píldora combinada (estrógenos y progestágenos), en caso de madres lactantes sólo está indicado métodos hormonales con sólo progestágenos o métodos no hormonales.

Vulva y periné: se recuperan en pocos días y no tienen por qué tener complicaciones si se ha suturado correctamente. Puede sentir quemazón en la zona en los genitales además de las molestias propias del desgarro o episiotomía.

Mamas: normalmente a las 48-72 horas postparto viene lo que llamamos la “subida de la leche”, sobretodo si se ha decidido lactar al bebé. En estos primeros días puede haber molestias en las mamas por esta subida, haciendo que las mamas estén más sensibles, calientes, doloridas, duras, en tensión, etc…

Piel: las alteraciones aparecidas durante el embarazo suelen desaparecer, aunque muy lentamente, por ejemplo el aumento en la pigmentación de la línea alba, pezones y de la cara, las petequias, hemorragias capilares, las estrías (aunque éstas no desaparecen del todo), etc…

Aparato digestivo: el estreñimiento por enlentecimiento de los movimientos intestinales que se produce durante el embarazo sigue tras el parto, y si a esto se le suma el miedo a hacerse daño en la episiotomía o desgarro por la defecación pues el resultado es que se dificulta aún más la evacuación de las heces.

Aparato urinario: las lesiones perineales y de la vagina pueden producir alternaciones urinarias tales como disuria (dolor al orinar), retención urinaria e incluso incontinencia urinaria que a las mujeres resulta bastante desagradable. Estas dificultades suelen darse mayormente en mujeres primíparas que multíparas y pueden persistir hasta meses después del parto.

Loquios: es la secreción que se produce tras el parto y alumbramiento a través de los genitales. Está compuesto por hematíes, restos de placenta, células epiteliales y bacterias. En los primeros días de puerperio tienen un aspecto y cantidad como de menstruación. A los 4-5 días postparto se empiezan a ver color rojo oscuro. Durante los 3-4 días siguientes son de color amarillento para luego adquirir un color blanquecino o más claros durante otros 3-4 días más.Respecto a la cantidad, poco a poco van disminuyendo hasta que desaparecen por completo.

Aunque esta sea la evolución estándar de los loquios, puede pasar también que éstos sigan rojos durante los 14-15 días postparto sin que se considere patológico, pero no hay que olvidar que la evolución en la cantidad de loquios es siempre DECRECIENTE, es decir, siempre tienen que ir a menos.

Entuertos: son contracciones uterinas dolorosas que se dan a intervalos regulares para ayudar al útero a que se contraiga y vuelva a su sitio (excavación pélvica). Estas contracciones se dan tras el parto y de manera más intensa en la mujeres multípara que en las primíparas. También se sienten más cuando se estimula el pezón, es decir, cuando se está lactando al bebé. A veces la mujer necesita analgésicos para aliviar el dolor de los entuertos. Normalmente van disminuyendo en intensidad y frecuencia hacia el tercer o cuarto día.

Metabolismo: normalmente tras el parto se pierde peso con la expulsión del bebé, la plancenta que pesa alrededor de 500gr y líquido amniótico que tiene un peso más o menos de 1000gr (1 litro aprox.). Con esta pérdida llega una ganancia posterior de una media de 500-100gr de peso a los 3-4 días tras el parto para luego ir bajando de manera paulatina, especialemente si la mujer está lactando a su bebé (Usandizaga 2010), aunque algunos autores abogan por una pérdida de peso justificada por la eliminación del líquido retenido durante el embarazo (Acién 1998). Se habla también de una movilización de grasas para poder sustentar los requerimientos energéticos de la lactancia.

Sangre, aparato circulatorio: tras el parto hay una cierta predisposición a la trombosis venosa profunda, es por ello que se insiste en la movilización precoz de la madre tras el parto. Es importante que se levante pronto de la cama, se mueva, ande, etc… dentro de lo que sus molestias le permitan y siendo conscientes de que tenemos que ir de manera progresiva.

Paredes abdominales: están flácidas durante las dos primeras semanas postparto. Su tono se recupera en las 6 semanas postparto, pero con ejercicio físico adecuado se consigue antes. La opción de uso o no de faja es un tema controvertido. Antes se aconsejaba durante las primeras semanas, hoy por hoy, la mayoría de matronas no lo aconsejan porque no se ha visto que tenga ninguna utilidad, pero parece que tienen un valor psicológico añadido para algunas mujeres, y puesto que no hace ningún daño, no se les prohíbe.

Psiquismo: tras el parto, la puérpera experimenta un estado de euforia y de relajación muy expresivo, tras los esfuerzos realizados para traer a su bebé al mundo. Sin embargo hay mujeres que tienen tendencia a la tristeza y a la depresión sin que existan motivos para ello. Esta tristeza puerperal o “Baby Blues” se suele manifestar a los 4-5 días postparto. Como este es un tema complejo, también lo hablaremos detenida y más ampliamente en un post dedicado a esto.

Una vez hecho un repaso de los cambios más representativos en la mujer tras el parto, nos queda hablar de los cuidados puerperales que tenemos que brindarles para ayudarles a su adaptación (en todas sus dimensiones) a esta nueva etapa, pero esto ya lo dejamos para el siguiente post.

Fuentes:

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El Puerperio I: ¿Qué sabemos de él?

  • septiembre 27, 2012 a las 13:35

El puerperio es un gran desconocido y subestimado periodo por el que pasa obligatoriamente la mujer tras el nacimiento de su bebé. Es un periodo al que por norma general, no se le presta mucha atención y que pasa desapercibido para todos… para todos excepto para la madre. Es esa fase a la que no se le suele prestar atención, y cuando digo que no se le suele prestar atención, me refiero tanto al medio social que rodea a la mujer (pareja, familia, amigos, etc) como a los profesionales sanitarios que la atienden en sus diferentes etapas (embarazo, parto y puerperio). Es por ello que hoy quiero hablar de esto y dar un “toque de atención” a aquellas personas que en algún momento de esa fase, contacta y se relaciona con esta mujer, es decir, con la puérpera, ya que todos tenemos que tomar conciencia de cómo se encuentra y en qué situación está, entender que se haya en un momento delicado y especial de su vida y al que hay atender en todas sus dimensiones y necesidades físicas, psicológicas y emocionales.

El hablar del puerperio sin que os quedéis dormidas-os no es fácil, es un tema largo que precisa muchas connotaciones algo más desarrolladas, por lo que se hace insufrible leerlo de golpe y del tirón. Por este motivo iremos por partes y desarrollando poco a poco cada punto con nuevas entradas en el blog. Hoy empezaremos hablando un poco sobre qué es el puerperio y cuándo se produce. Intentaré hacerlo ameno y fácilmente comprensible sin dejar de lado el lenguaje profesional y técnico que caracteriza a mi profesión, así que vamos a empezar.

Creo que una buena manera de empezar es definiendo el puerperio, algo que puede ser no tan sencillo pero que según dónde se lea el concepto, queda escuetamente reflejado.

  • R. A. E.: 1.m Período que transcurre desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado ordinario anterior a la gestación. 2.m. Estado delicado de salud de la mujer en este tiempo.

  • También se define en varios tratados de Obstetricia donde podemos leer que el puerperio normal es la fase que va desde la expulsión del feto y la placenta hasta un periodo variable que ronda aproximadamente entre las 6-8 semanas. Se puede decir que es el periodo en el que el organismo femenino vuelve a las condiciones normales anteriores al embarazo (Usandizaga 2010).
  • Otra definición que también nos puede servir es el periodo de tiempo que va desde el alumbramiento (expulsión de la placenta) hasta el momento en que vuelve a reaparecer la menstruación , generalmente 6 semanas, es decir, cuando casi se ha concluído la vuelta a su estado inicial de la fisiología propia de la mujer antes de quedarse embarazada. Se especifica “casi” porque siempre quedan vestigios del parto aunque pasen muchos años.

Hay quien considera el fin del puerperio (la vuelta al origen inicial antes del embarazo) como un periodo indeterminado de tiempo y otros lo relacionan con la restauración de la menstruación (Acién 1998), pero en este sentido hay que puntualizar que ésto es más bien impreciso puesto que las madres que lactan a sus hijos no suelen tener la menstruación hasta que dejan de dar el pecho.

Cómo véis, estamos hablando de una serie de cambios que se producen en la mujer tras el parto y que son considerados fisiológicos (normales o NO patológicos), pero que no por ello se merezcan menos atención. Estos reajustes se dan tanto a nivel anatómico como funcional. Dígamos que en esta fase empiezan a producirse nuevos cambios que ayudan a la fisiología y anatomía femenina a volver al punto que estaba antes de quedarse embarazada. En esta readaptación fisiológica y anatómica tenemos que incluir el factor psicológico y emocional que es el más olvidado y subestimado pero que sin embargo, es el que más influencia tiene en los estados anímicos de la madre y por ende, el que más repercusiones va a tener en la mujer en la adaptación de su nuevo rol de madre. Obviamente este “descuido” no es para nada intencionado (y tampoco gratuito para la mujer que lo sufre porque lógicamente tiene sus consecuencias negativas), pero estamos tan pendientes del nuevo acontecimiento, del recién nacido, de que todo vaya bien, de recibir las visitas, de que todo esté en orden a la llegada del bebé, etc… que nos olvidamos de algo tan importante como es la protagonista fundamental de la historia: la mujer que acaba de traer una nueva vida al mundo.

En este sentido quiero resaltar el fenómeno cultural que en muchas ocasiones desborda a las recién y no tan recién estrenadas mamás: las visitas. Pero de este tema hablaremos más detenidamente en otra entrada.

Sígamos pues con el puerperio que tiene varias fases:

  •  Puerperio inmediato, son las 24h primeras contando desde el alumbramiento. En este periodo, las 2-3 horas inmediatas tras el alumbramiento son muy importantes porque es cuando el útero se contrae para producir la hemostasia. Como en este periodo pueden surgir complicaciones graves, los principales tratados de obstetricia aconsejan que este tiempo la puérpera esté en zonas de observación especial durante las 2-3 primeras horas postparto (Usandizaga 2010).
  • P. precoz o clínico, tras estas 24h hasta 7-10 días. Más o menos la primera semana postparto. Aquí se dan los fenómenos involutivos más importantes.

  • P. tardío, desde estos 10 días aproximadamente hasta el retorno de la menstruación, que suele coincidir a los 40-45 días. Aquí tengo que puntualizar que si se está lactando al bebé, la menstruación puede no restablecerse hasta la suspensión de la misma.

Durante todo este tiempo se produce lo que llamamos la involución puerperal que no es más que las “transformaciones progresivas de orden anatómico y funcional que hacen regresar paulatinamente todas las modificaciones gravídicas casi al estado inicial de la mujer antes de quedarse embarazada” (Acién 1998). 

De estos cambios para que las modificaciones gravídicas (producidas en el embarazo) vuelvan a su estado inicial hablaremos en el próximo post más detalladamente, por ahora nos quedamos con esta pequeña introducción para ir poco a poco abarcando este importante tema.

Fuentes:

  • Tratado de Obstetricia y Ginecología. J. A. Usandizaga. Mc Graw Hill. Ediciones Interamericana, 2010.
  • Tratado de Obstetricia y Ginecología. P. Acién. Ediciones Molloy, 1998.
  • Real Academia Española

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Ejercicios de Kegel

  • febrero 28, 2012 a las 13:51

Son muchas las mujeres que tras el embarazo y el parto experimentan una serie de cambios. Uno de ellos es la  incontinencia urinaria de esfuerzo, debido a la debilitación y elongación de los músculos y ligamentos que componen el suelo pélvico. Otro cambio producido por el parto es la alteración en las relaciones sexuales, entre otras causas, por la distensión de la pared vaginal. Estos cambios en la musculatura genital se producen por diversas situaciones y factores:

1. Durante el embarazo, por el peso del útero que recae sobre los músculos perineales.

2. El trabajo de parto, para facilitar el paso del bebé a través del canal del parto durante el nacimiento.

3. Exceso de peso.

4. Edad avanzada de la mujer.

Es por ello que tiene gran relevancia ejercitar las estructuras musculares durante el embarazo y en las seis primeras semanas del postparto para recuperar en la medida de lo posible, la funcionalidad  del suelo pélvico.

También se recomienda que se ejercite el suelo pélvico a lo largo de la vida de la mujer, es decir, que igual que hacemos deporte para mantenernos en forma, también hay que ejercitar el suelo pélvido para prevenir o aminorar problemas como los nombrados anteriormente.

Las recomiendaciones de estudios abogan por la realización de una serie de ejercicios sencillos que ayudarán a recuperar el piso pélvico y así evitar alteraciones como la incontinencia urinaria de esfuerzos o como el placer sexual después del parto (no se recomienda tener relaciones hasta que haya cicatrizado bien la episiotomía o desgarro, si lo ha habido, o hasta que la mujer haya terminado con los loquios, esto es en unas 3-4 semanas aproximadamente).

Estos ejercicios son los llamados “Ejercicios de Kegel” y consiste en fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Estos músculos que se encuentran alrededor de la vagina y del esfínter urinario, y que su vez sirve de apoyo al útero, vejiga y recto.

Lo ideal sería que estos ejercicios fueran supervisados por un servicio de Rehabilitación del Suelo Pélvico, ya que tienen el personal cualificado, infraestructura y recursos necesarios para verificar que los ejercicios se están realizando de la manera correcta. Esto no siempre puede ser ya que hay comunidades que todavía no disponen de estos servicios especializados (vale la pena preguntar en tu centro de referencia si hay o no), por lo que se hace una descripción de estos ejercicios y que es lo que  NO se debe hacer con ellos.

Antes de comenzar con los ejercicios de Kegel, es importante localizar la musculatura del suelo pélvico y para ello hay que sentarse en el WC y orinar. Una vez que comience a orinar tiene que contraer los músculos del suelo pélvico. Es importante que no se contraigan otros músculos como los del abomen, cadera o nalgas, mientras se hace este ejercicio. Ésta práctica SÓLO sirve para localizar los músculos y NO como ejercicio, ya que altera el reflejo normal de la micción y podría inducir a una alteración de este mecanismo o a dejar residuos de orina en la vejiga al final de la micción. Una vez realizado esto, introduce la punta del dedo en la vagina y aprétalo con los músculos.

El primer ejercicio consiste en lo siguiente:

  • Cuando vaya a orinar, vacíe por completo la vejiga urinaria y una vez vaciada (esto es importante para evitar retener orina y otras alteraciones en la micción), contraiga los músculos de la vagina durante tres segundos y relájelos. Este ejercicio hay que repetirlo 10 veces.
  • Después contraiga y relaje lo más rápido que se pueda. Repetirlo 25 veces.
  • Imagine que está sujetando algo con la vagina, mantenga esta situación durante tres segundos y relaje. Repetir 10 veces.

Estos tres ejercicios se complementan entre sí y es el comienzo para preparar el suelo pélvico para los siguientes ejercicios que se expondrán a continuación. Hay que hacerlos 3 veces al día durante 7-10 días.

Una vez controlados estos ejercicios, pasamos a los siguientes.

En el segundo ejercicio, hay que sentarse en un taburete (o algo que se le parezca) con la espalda ligeramente arqueada, pero de forma que el peso recaiga sobre el final de la espalda. Se hace una inspiración profunda por la nariz, se tensan con fuerza los glúteos hasta que note que el ano y la vagina estén cerrados o totalmente contraídos. Después se suelta el aire por la boca despacio manteniendo la fuerza muscular en los glúteos (durante aproximadamente 10 segundos). Finalmente se relajan los músculos y se vuelve a repetir el ejercicio unas 5 veces antes de pasar al siguiente ejercicio.

En el tercer ejercicio, seguimos sentados en el taburete con el cuerpo inclinado un poco hacia delante con la espalda recta, para que el peso recaiga sobre la vagina o sobre la ingle. Se tensa la zona anal y vaginal endureciendo los glúteos. Hay que mantener esta posición todo el tiempo que pueda mientras va cogiendo el aire y soltándolo lentamente. Finalmente relaje la tensión muscular y colóquese en posición de sentada normal, se relaja unos segundos y vuelve a repetir el ejercicio unas 5 veces. Después, pasar al siguiente ejercicio.

En el cuarto ejercicio, hay que sentarse a horcajadas en un taburete o algo que se le parezca y en el que se esté cómoda. Se arquea ligeramente la espalda de forma que el peso recaiga sobre la parte posterior del ano. Se contrae la zona anal y vaginal y mientras se mantiene esta posición durane 10 segundos, se respira suavemente. Después se inclina el cuerpo hacia delante de forma que note que el peso recae sobre la porción anterior de la zona anal y se vuelve a contraer los músculos de los glúteos, ano y vagina tanto tiempo como pueda, luego relajar los músculos tensados durante unos segundos.

Los ejercicios que vienen a continuación, tienen una misma base:

Hay que tumbarse boca arriba sobre una colchoneta, manta, etc., se flexionan ambas piernas con los brazos descansando de forma paralela a lo largo del cuerpo. Se coge aire profundamente. Mientras se suelta el aire lentamente por la boca, se arquea la espalda ligeramente tensando a su vez los glúteos para cerrar el orificio del ano y la vagina.

En el quinto ejercicio, se parte de la posición base (explicada en el punto anterior), se vuelve a tomar aire lentamente por la nariz mientras se mantiene la tensión muscular. Después se relajan de nuevo los músculos despacio, mientras se va soltando el aire poco a poco por la boca.

En el sexto ejercicio, partiendo de la posición base, se estira una de las rodillas y se mantiene elevada mientras suelta el aire por la boca, teniendo consciencia de que se mantienen los orificios vaginal y anal, cerrados. Se baja la pierna mientras se vuelve a coger aire de nuevo y con las dos piernas en el suelo, se suelta el aire despacio mientras se relaja el cuerpo. Repetir el ejercicio con la otra pierna.

En el séptimo ejercicio, partiendo de la posición base con las piernas estiradas, se coge aire y se suelta lentamente manteniendo la tensión muscular localizada en glúteos, vagina y recto. Se tira de la punta del pie hacia la rodilla, se flexiona la rodilla moviendo la pierna en dirección al hombro opuesto a dicha rodilla (hacer esto mientras están los músculos en tensión). Se coge aire despacio por la nariz mientras la pierna vuelve a su posición inicial.

Hay más tipos de ejercicios de Kegel, pero aquí he recogido los que considero más asequibles y cómodos de practicar.

Es importante señalar que para que los ejercicios sean eficaces hay que tener una constancia diaria en la realización de los mismos.

Con estos sencillos ejercicios suele ser suficientes para mitigar las disfunciones producidas por el embarazo y parto, pero si en 2-3 meses más o menos no ha notado mejoría en sus síntomas, hay otras alternativas de las cuales te informarán en un centro sanitario de referencia.

Fuentes:

  • Rehabilitación Suelo Pélvico, A. P. JCCM

 

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